Leyendo “Una guía sobre el arte de perderse” de Rebecca Solnit me encontré con estas frases del principio de la obra que me hicieron mucho sentido:
“Las cosas que deseamos son transformadoras , y no sabemos, o bien solamente nos creemos que sabemos, lo qué hay al otro lado de esa transformación. El amor, la sabiduría, la gracia, la inspiración: ¿cómo emprender la búsqueda de cosas que, en cierto modo, tienen que ver con desplazar fronteras del propio ser hacia territorios desconocidos, con convertirse en otra persona?”
“Calcular los elementos imprevistos quizá sea precisamente la paradójica operación que más nos exige la vida que hagamos”.
Cuando deseamos cosas, sin duda son un objetivo que queremos cumplir, pero no sabemos qué pasará tras llegar a la meta. Muchas veces vienen fantasmas a nuestras mentes y deseamos/pensamos que ojalá sean de la manera que lo sentimos, sin embargo, traspasando esa meta, sabremos lo que realmente es.
Pensando en esa valentía que debemos tener al traspasar territorios desconocidos, a avanzar estando “en guardia” y haciendo un sentir, ese que nos sale desde adentro y nos permite remover toda la pasión que llevamos. Quisiéramos tener una bola de cristal y conocer que nos depara el futuro, por eso las cartas, los astros, el horóscopo, ¿y donde dejamos que la vida nos sorprenda? Aprecio las sorpresas, traspasar territorios e ir más allá. Como cuando vas a otro país y todo es distinto a tus costumbres. Y conversas con personas de ahí y vas sintiendo que todo es nuevo, porque todo es comparable con los territorios de donde vienes.
Atreverse es perderse, sin darle muchas vueltas, porque esas mismas te llevan a dudar y quedarte quietx. La comodidad siempre es calientita, te mantiene con una cobija por la que no entra nada más que calorcito seguro, ¿y si te sacas la mantita? ¿Quizás descubras que el viento renueva tu cara? ¿Qué el frío también es sutil? ¿Qué quizás te permita moverte a buscar otro lugar seguro? ¡Hasta quizás mejor del que ya tienes! Atreverse desde lo desconocido es sortear olas en el mar, unas grandes, medianas o pequeñas, que quizás te puedan botar, pero que podrás levantar o quizás no,¿tiene algo de malo caerse? ¡Esa caída es volver a empezar! ¡Es muerte! Es un nuevo ciclo que acaba de empezar y que estás preparadx, porque ya sorteaste perderte, caminaste sin sentido y encontraste hasta encontrarte.
No temer a pasar nuevos umbrales y desde ahí volver a perderse para encontrarte una y mil veces.
Bitagolondrinas