domingo, 6 de octubre de 2019
Conexión profunda
He sentido el dolor, la rabia, la alegría y la pena profundamente. Siento que mi vida está totalmente desarticulada. Necesito armarla, re-armarla e ir engranando piezas que están como un rompecabezas. Me siento totalmente perdida. Me falta mi madre, ya no tengo centro, no tengo luz, no tengo sentido. Ningún discurso esperanzador me sirve. Tengo mucho miedo también a perder parte de los seres que amo. Quizás yo no le tenga miedo a la muerte, si le tengo pánico a perder, a saber qué pasaría con mi hija. Ya no tengo un fin claro. Voy armando mi vida a partir de lo que vaya saliendo. Esa es mi vida hoy. Mi objetivo es sentirlo todo. Hoy amé profundamente el olor a la lavanda, a la flor que estaba en el parrón de la casa de la tía Bernarda, la casa de la infancia, con olor a campo, olor a mami, a tierra. Ya pasó un mes y no puedo dejar de extrañar. No puedo cantar “corazón partio” sin ponerme a llorar. Mi corazón está partio, profundamente partio. Mi hermana dice qué hay que dejar soltar a mi mamá y yo nunca la quise soltar, no me despedí, no le dije mis últimas palabras. Lloro de dolor, lloro de rabia, lloro de desesperación, rio de lo loco, siento mi corazón, lo capto todo. Hoy día en la sesión de reiki pude ver colores, pude conectarme, quiero que todo pase y sé profundamente que no pasará, qué ya nada es igual, nada, realmente nada.
domingo, 15 de septiembre de 2019
Soltar
Estuve mucho tiempo cuestionándome, castigándome, reprimiéndome, culpándome por situaciones que eran parte de mi vida y que no quise aceptar. Es momento de soltar, soltar, soltar, soltar, soltar, soltar, soltar y empezar a navegar por la vida, así como un barco en el mar, así como un barco de papel en un río, porque soy eso, soy fluir, soy energía. Necesito de la energía de la naturaleza, de la tierra, del mar, de la montaña, de las nubes, de la luna, del sol, de las estrellas, del universo, de los arboles, del mar, del día y de la la noche. La locura hoy me sostiene y me impulsa a vivirla intensamente. Solo soltar y liberarse para empezar a vivir y experimentarlo todo.
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Carmen Aida Rodriguez Donoso
Mamita, carmela, carmencha, citaanto, Carmencita, Sra. Carmen:
Mira a tu alrededor, hoy has convocado a mucha gente que te conoció, o que conoció Fabián, a mis hermanos, a mi o a mi tata o tus hermanas y hermanos. Esto no es azar, no es pura causalidad, es porque en nosotras y nosotros fuiste transformando vidas. Solo me arrepiento de no haberte dicho que sí: eras muy bacán. Te lo hacía ver, te regaloneaba con lo que querías.
Últimamente con pancito de masa madre, pastelitos de la perla o quesito del rico como me decía. Cuando te avisaron del tumor, ahí estabas, con miedo, pero dispuesta a vivirlo, como sea. En el hospital, te vi la cara de susto, pero yo puse una de esperanza y mi hermana también. Estábamos cagadas de miedo. El Fabi con cara de afligido de tomaba la mano con mucho aguante, porque a pesar de sus peleas, sus salidas a comprar corchetes, de sus lagunas de odio, te escuchábamos hablar por teléfono a escondidas en el baño con tu compañero, tu hermoso compañero que te hizo el aguante con todos los regaloneos. Esos que no solo fueron para ti, sino para mi wely y mi tata, lo que más amaste en tu vida junto con nosotros. Fuiste porfiada, te conversamos muchas veces que ya bastaba de “ese ir y venir”, porque antes de irnos a Punta Arenas con mi papá, mis hermanos y la Anto, el Fanfi me dice: “adivina con quien está hablando, hermana, con Fabián”. Resistieron los dos, con aguante, con power, lo que haya sido, fue compañerismo.
Y si remontamos los años, cuando estabas llena de deudas por la separación, te dedicaste a garzonear, en Pomaire. También se te ocurrió ser locutora de radio. Hacías programas con música romántica y concursos, en donde la única que ganaba, era la Joaquita. Porque sí, les cuento que el concurso era arreglado. Cómo no olvidar, cuando se te ocurrió ser productora de eventos junto con tus apoderadas: vendían almuerzos, después fue coser fundas (las que me pedías de una semana otra y me apurabas para terminar) para arrendarlas. Cómo no olvidar, cuando nos enseñaste a viajar: chiloe, Puerto Montt, frutillar, puerto varas, Valdivia, salto del laja, Pucon, Rapa Nui, Niebla, Isla Negra, Valpo, La Serena, Coquimbo, Montegrande, Antofagasta, Algarrobo, Iquique, Arica, Bariloche y llolleo for ever (Se me deben haber olvidado muchos lugares). Esos eternos viajes en bus con turismos del rosario en que animabas los viajes cantando y contando chistes. Dijiste que era la forma de pagar porque no te cobraban por mi hermano.
Se te ocurrió ser guía turística, y sí, nuevamente lo fuiste. Para viajar, lo que amaste mucho y para conocer gente, lo que te encantaba. Te permitiste recorrer muchas veces Chile, y disfrutaste a concho.
No quiero olvidar tampoco, cuando quisiste ser artesana y pusiste un puesto en pomaire. Ahí nos tocó hacer el aguante, nos tocó vender y ayudarte a hacer las artesanías.
Porque amaste el mar en profundidad. Siempre pensé que querías la casa de Pablo Neruda. Las manos no nos alcanzan para contar las veces que fuimos a verla, con tus alumnas y alumnos (otra razón en tu vida para dar, dar mucho más de tus energías). Tus niñas y niños te quitaban gran parte de tu corazón, muchas veces los ayudaste. Quizás también quisiste llevártelos a la casa. Hiciste campañas solidarias, para muchas veces vestirlos, o comprarles comida. Te sacrificaste en la noche, haciendo masas para hacerles las chaparritas. Compraste dulces para sus bolsitas de fin de año. O cualquier recuerdito para recordarles que eran amados. Esas salas con tele, con fundas, con muebles, con olor a limpio, con olor a hogar. Porque eso quisiste darles: un hogar en el colegio. Ese lema de bob el constructor que les ponías en la pizarra: “podemos hacerlo, sí podemos”. Para recordarles que la fuerza interior está dentro y que si tenemos una meta, la podemos cumplir. Cómo tú lo pudiste hacer siempre.
Adoptaste a otro hijo, mi primo, Andrés. Porque cuando yo te decía envidiosamente con 6 años: “porque le compras colación a mi primo”, me decías: “porque también es mi hijo”. Y sí, lo aceptaste como uno más y así nos amamos, como hermanos. Una mujer agradecida y generosa. Cuánto la tia María Inés, lavaba a mano, quisiste comprarle una lavadora y la compraste.
Tus sobrines y sobrines nietos, que regaloneabas con chaparritas. Acá en la casa llenabas de cositas riquitas, cómo dice la Mati. Los amaste demasiado, lo demostraste con haaaarta comida. Y no olvidar tu especialidad, los viajes, los invitaste a pasear. El Arturito fue el último, que fue contigo al sur: Chiloé. Lo obligaste a bailar, a sacar sonrisas para hacerle parecer a los tíos que lo estaba pasando bien. Y sí, lo pasó súper, porque en la cámara fotográfica quedaron los registros del momento.
Porque cuando el tata no terminaba la casa, invertiste en ella y ahora es una belleza. Vendiste tu casa para hacerte ese anhelado departamento al lado de tus papis, para cuidarlos, porque estaban solos y necesitaban compañía. Lo dejaste todo, tus comodidades, tus tiempos, tus espacios. Porque resististe al orgullo de tus hermanos, que muchas veces te hicieron ver que esa no era tu casa, aunque fielmente la mantenías con todos sus gastos y energías. Dijiste muchas veces: “el tatita solo tiene que disfrutar, no puede estar gastando”. Espero que este último tiempo te hayas reconciliado con cada una y uno, porque sí, lo hiciste desinteresadamente. Te gustaba cobrar, sí, pero esa era tu alma de comerciante.
Y cómo olvidar tus amistades, las que te hacían vibrar. Las juntas de pisco sour, los cafecitos, los pastelitos, las sopaipillas, las empanadas, porque había que tener comida para las conversas y risas.
Mamá luchona, te esperábamos con la tía Nanita ansiosos, tú siempre con las manos llenas. A veces más con papel higiénico y toallas de papel, que con comida. Tenias una obsesión con la limpieza y el orden. Si llegabas en la noche, nos decías: “¿quién dejó esta mochila en el sillón?”, “¿quien no limpió el baño y dejó la taza con restos de caca”. Te apodábamos la carmenchet. Por eso te hicimos un caserolazo, para recordarte que todavía había democracia en esa casa.
Una mujer de carácter, autoritaria. Nos mandabas a comprar. Cuando la joaca se ofrecía y nunca entendía nada.
Nunca nos dejaste tener perritos, nos troleaste una vez cuando llegaste con uno de juguete y lo prendiste para verificar que si tenía vida, pero con pilas. Años antes, si tuvimos gallinas y gallos, que amabas a pesar de que dejaban el auto cagado (el que yo tenía que lavar) y qué día por medio dejaban un huevito en recompensa por toda la ediondez. Pasaron los años, y aceptaste al Nico, arbitrariamente, porque sabías que me iba a casar y que estaría poquito tiempo. Ahí fue cuando te enamoraste de los perros. Después llegó el osito, huérfanito de mi wely, al que no querías en un principio, pero que se fue ganando el cariño. Con ellos dormías, regaloneabas y cuidabas. Al tiempito, llegó la perrita mayor, la Anto, tu nieta loquilla que te robó el corazón. Veías y veías los videos de sus locuras. Cuando ibas a estudiar, comprabas en ula ropita para ella. Porque sí, con casi 50 años se te ocurrió estudiar para ser gestora cultural, lo terminaste. Después fue, para ser arteterapeuta, lo que no terminaste, pero que si pusiste todas las energías en terapearte a ti misma. Lloraste con nuestros logros, te sacaste la mugre trabajando. Yo quería a mi mami más tiempo conmigo, por eso te recriminé muchas veces, pero ahora te entiendo tanto. En Santiago, a pesar de tener a mi yunta, Joaca, me toca dejar a mi hija temprano en el jardín y después en la tarde, para ir a buscarla (A veces con las manos llenas como tú). Ahora la anto está un ratito despierta y después se duerme. Eso a mi me da pena, porque pienso que el tiempo de calidad no lo está conmigo. Yo creo que te pasó lo mismo, por eso los fines de semana o las vacaciones nos sacabas tanto, para aprovechar los tiempos de calidad con nosotros. Te amamos profundamente Mamita, quisiera que esto fuera un sueño, o más bien, una pesadilla, y que hoy no te estuviéramos despidiendo. La vida es eso: fugacidad, fragilidad, enseñanza, valentía y recompensa. Solo les pido que sigan recordándola, amándola desde lo más profundo, porque eso era mi mami: amor, profundo amor desinteresado. Ustedes han sido transformados por una persona común y corriente, una ser de luz, maravillosa y de piel. Cada una y uno se llevó lo mejor de ella, su pecho estaba inflado con tanto amor y ganas de vivir. Recuerden que todo se transforma. Mi mamá decía: “hay que sembrar, para cosechar”. Estos días hemos cosechado todo su aguante, ahora se nos infla el pecho de la mujer bacana que la vida nos regaló. Gracias por acompañarnos, por formar parte de su vida y haberla hecho tan feliz. Recuerden su sonrisa, eso lo decía todo.
Adiós querida mamita, te buscaré en una estrella del cielo, para recordarme que res eterna, perenne, maravillosa, hermosa y brillante, la más brillante. Que las ancestras te reciban con amor, amor del bueno, ese que diste sin descansar.
miércoles, 21 de agosto de 2019
Destrucción del amazonas
Lo único que nos queda, uno de los grandes pulmones verdes, fuente de agua y vegetación, tribus aborígenes y animales que dan vida a la naturaleza, hoy están muriendo. Siento mucha pena, y más pena, porque pude estar ahí y conozco una parte de esta maravilla. Un lugar que solo nos conecta, nos llena de paz y tranquilidad, nos da aire para respirar. Lo que nos permite vivir. Tengo ganas de llorar. El mundo se está acabando y no estamos haciendo nada por salvarlo.
domingo, 18 de agosto de 2019
La brujis
Una brujita maravillosa, llena de energías y mucha alegría. Le encanta vivir, viajar, y por sobretodo, amar. Fue esperada por mucho tiempo: 9 meses en el refugio donde no habría frío ni hambre. Hoy, ya conoce el exterior y cada día va descubriendo lo que es vivir. Una segunda vuelta al sol, cargada de aventuras. Es una niña maravillosa que llena de color mis días. No hay momento en que no piense en ella. Feliz día de cumpleaños mi terroncito de azúcar!
Poema del piedramonte andino
En el Parque Aguas de Ramón se encuentra publicado este poema. Lo goglee y no está por ninguna parte para conocer más sobre su autor(a). Esta muy hermoso y quiero compartirlo en el blog, para recordarme que nacimos de la tierra y debemos conectarnos con ella para encontrarnos. Estoy en ese proceso y me siento muy identificada con lo que dice.
“Bajo mis pies, el pie de monte me acaricia con su sabiduría
El sol me da energía, la tierra me da vida
Soy hoja nativa curativa, puma salvaje entre follaje
Viviendo el néctar de cada instante.
El picaflor me invita a que cante.
En meditación profunda, el Peumo ofrece una roja fruta.
El bolso disfruta, purificando con su esencia medicinal.
Fluyo como el agua por el cauce natural.
El cóndor en espiral comienza a levantarse.
Para con orgullo del piemonte andino maravillarse”.
Pascal.
jueves, 8 de agosto de 2019
¿Qué es la felicidad?
Muchos nos preguntamos si alguna vez hemos sido felices. O quizás, si creímos ser felices. Antes yo entendía que para ser feliz, tenía que hacerlo para los otros. Fingí muchos veces serlo. La verdad que me pasaba quejando, miraba siempre al resto y no me miraba a mi. Nunca disfrutaba de los momentos vividos, ni los simples ni complejos. Tenía miedo a equivocarme, a fracasar y a volver a empezar. Mi gran fracaso era pensar en separarme. Siempre pensé que el día que pasara, no sería capaz de hacer nada. Quedaría paralizada. También, pensaba que si mi abuela o abuelo se morían, no iba a salir nunca de la pena. Y bueno, la vida me dio estas dos lecciones. Mi abuela materna, Aida, una de más mujeres bacanas, falleció. Fue terrible. Un momento doloroso. La extraño todavía, ahora ya no con pena, sino con nostalgia de los momentos vividos, recordando sus enseñanzas y valores. Mi abuela era mi confidente, la que me escuchaba y aconsejaba. Fue muy duro no tenerla cerca. Después, vino mi separación, al principio, muy dolorosa también. Extrañé mucho al papá de mi hija, pensé que iba a durar más tiempo la pena, pero no. Fui reflexionando el asunto; gracias a mi terapeuta, mi hermana, mi familia, amigas y amigos hasta encontrarle un sentido a lo vivido. Hoy pienso que fue maravilloso. Nací de nuevo, me encontré conmigo, me enamoré de mi, disfrute de lo simple. Desde mirar la luna, las estrellas, los atardeceres, reírme de tonteras, jugar a ser niña con mi hija, todo tenía un sentido. Qué proceso más hermoso cuando eres capaz de hacer un giro y crecer. No digo que no siga haciéndolo, pero hoy la felicidad se me nota. No estoy con la cara llena de risa siempre, pero si, mis sonrisas son espontáneas, me salen del alma. Disfruto la vida con pequeñeces. Hice un cambio rotundo, ya no miré a los demás, me mire a mi y lo que me hace feliz. Esa es la verdadera felicidad, que deja de ser un estado, sino una decisión.
miércoles, 7 de agosto de 2019
Un compañero
Eso es lo que busqué y no lo encontré. O quizás busque mal porque hoy lo sueño distinto. Mi compañero, ese que espero, es un viaje de sueños, de aventuras, de fracasos, amor, de locura, de apañe, de apapachos, viajes muchos viajes, que nunca falte el viaje, el vino, la cerveza, la conversa, la reflexión, la comida, la tristeza, la alegría, el duelo, la pena, la casita en el sur, de madera, con animales, un huerto, un invernadero, una bosca con calorcito de hogar, las sonrisas, muchas sonrisas, muchas risas, sin miedos, sin temores, sin rencores, inventos que no pueden faltar, la reflexión, la conversión, el dolor, el amor, la ternura, el romanticismo, la complicidad, árboles, la bicicleta, muchos árboles, mucho verde, unas montañas de fondo, aire puro, el campo, el bosque, la brisa, las estrellas, la luna, la lluvia, el sol, los atardeceres, los amaneceres, las caricias, los desayunos, los almuerzos, las onces y las cenas, los amaneceres, el vino, la cerveza, las caricias, las risas, contagiosas, amorosas, el transformarse, esperarse, contemplarse, admirarse, amarse, ser compañeros, muy compañeros, mirarse a los ojos, la política, la música, que nunca falte música, cuidado por el planeta, reutilizar, sanar, mirar, ver más allá, austeridad, lo simple, lo sano, lo maravilloso, lo amoroso, un amante, equivocarse, volver a equivocarse, perdonarse, mirarse, un compañero, un futuro, una locura, una tontera, sabiduría, que perdure, que nos cuide, que nos divierta, que nos mantenga ansiosos de esperarnos, con tus tiempos y los míos, entendernos, comprendernos, creando, confiando, sanando, aprendiendo uno del otro, leernos, analizarnos, cuestionarnos, gestionando, enojarnos y amarnos de nuevo. Así te quiero, así te espero, así quiero encontrarte. No sé dónde estás, tampoco si nos veremos hoy o mañana o pasado o quizás cuando. Solo sé que así te quiero, así te espero y así llegarás.
lunes, 22 de julio de 2019
El viaje
Nada más bacán que viajar. Si fuera por mí, viajaría todo el año. Conocería muchos lugares. Volvería a pasar por los mismos que alguna vez pasé. Necesitamos del viaje para conocernos. En la tranquilidad, en la seguridad, en el miedo, en la alegría, en la tristeza, en la reflexión y en todos los estados que los seres humanos podemos estar. Nada mejor que viajar para conocernos y querer mejorar para aportar en la tierra.
martes, 16 de julio de 2019
He vuelto a publicar
Hoy pasé por fuera de un antiguo amor. Ese que fue mi amor oculto en juventud adolescente. Pasé por fuera. Me acorde de tantas cosas. Cómo las veces que nos veíamos a escondidas. O cómo las veces que seguíamos hablando por Messenger y yo pololeaba, pero no me importaba. Una vez llegué a juntarme con él. Me pidió darme un beso y le dije que no. Hoy me arrepiento. Si hubiese sabido que mi futuro esposo sería un weon. Hubiese hecho mucho más que eso. Hoy me acorde de ti, porque tú fuiste el que me motivaste a escribir y estudiar lo mismo que tú. Por eso hoy escribo. El año pasado fue muy sanador luego de mi separación. Hoy lo hago porque me encanta y disfruto y me instruyo y pienso lo bello que es expresar lo que sentimos.
Nos leemos 😊
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