Lo único que nos queda, uno de los grandes pulmones verdes, fuente de agua y vegetación, tribus aborígenes y animales que dan vida a la naturaleza, hoy están muriendo. Siento mucha pena, y más pena, porque pude estar ahí y conozco una parte de esta maravilla. Un lugar que solo nos conecta, nos llena de paz y tranquilidad, nos da aire para respirar. Lo que nos permite vivir. Tengo ganas de llorar. El mundo se está acabando y no estamos haciendo nada por salvarlo.
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