Vuelvo a morir
Así como los hongos nacen de la muerte,
Permanezco en ella,
Tan fría y tan quieta,
Crece entre la tiniebla
Y yo me muevo para arrancar,
Pero me aprisiona y me sostiene,
Tan fuerte que no deja que salga.
Cuando llego, me vuelve atrapar.
Porque aparece tantas veces,
Tantas veces que no me doy cuenta.
Así el hongo nace, y muere y nace.
¿Cómo no darme cuenta que todo está conectado?
Que la muerte es vida y la vida es muerte.
Que perduras la muerte porque también eres vida.
Quisiera recordar que tengo de la muerte,
Porque a veces olvido que también soy muerte.
Y muero cada día,
Y vuelvo a morir,
Porque dejé de ser vida,
Porque nací una y otra vez
Para volver a morir.
La mar
La mar,
femina abismaste,
tranquila y calma,
cobijadora y habitante.
Infinitamente extensa,
de dimensiones inimaginables.
En esa mar,
logro deslumbrarme
y encontrar la paz ,
así como un refugio de oscuridades
que transita en tonalidades.
Ahí quiero estar,
ahí me quiero resguardar.
Marzo
Pinte este marzo.
Un poco pensando el futuro.
Un poco viviendo el presente.
Así veo mi habitad natural.
No se ven honguitos,
el micelio no se ve,
pero se siente y está conectado.
Veo la oscuridad, veo el miedo,
pero no temo, porque tengo fuego.
Yo soy el fuego.
Cuando me apago, quedan cenizas.
Y me vuelvo a encender.
Y renazco y vuelvo a renacer.
En el árbol están mis raíces.
Mis ancestras que velan mis pies.
Que me conectan y llevan a ellas.
Las montañas generosas me protegen.
Me cubren con su manto.
Me recuerdan que puedo llegar a ellas.
Que siempre es difícil, pero se puede.
Viene marzo y renazco.
Porque la tierra me cubre con su bosque.
Porque permanezco para quedarme.