sábado, 17 de mayo de 2025

Poemas para compartir

 Vuelvo a morir 


Así como los hongos nacen de la muerte,

Permanezco en ella, 

Tan fría y tan quieta,

Crece entre la tiniebla 

Y yo me muevo para arrancar,

Pero me aprisiona y me sostiene,

Tan fuerte que no deja que salga.

Cuando llego, me vuelve atrapar.

Porque aparece tantas veces,

Tantas veces que no me doy cuenta.

Así el hongo nace, y muere y nace.

¿Cómo no darme cuenta que todo está conectado?

Que la muerte es vida y la vida es muerte.

Que perduras la muerte porque también eres vida.

Quisiera recordar que tengo de la muerte,

Porque a veces olvido que también soy muerte.

Y muero cada día,

Y vuelvo a morir,

Porque dejé de ser vida,

Porque nací una y otra vez

Para volver a morir. 



La mar 


La mar, 

femina abismaste, 

tranquila y calma, 

cobijadora y habitante. 

Infinitamente extensa, 

de dimensiones inimaginables. 


En esa mar, 

logro deslumbrarme 

y encontrar la paz , 

así como un refugio de oscuridades 

que transita en tonalidades. 


Ahí quiero estar, 

ahí me quiero resguardar.



Marzo 


Pinte este marzo. 

Un poco pensando el futuro.

Un poco viviendo el presente.

Así veo mi habitad natural.

No se ven honguitos, 

el micelio no se ve,

pero se siente y está conectado.


Veo la oscuridad, veo el miedo,

pero no temo, porque tengo fuego.

Yo soy el fuego.

Cuando me apago, quedan cenizas.

Y me vuelvo a encender.

Y renazco y vuelvo a renacer.


En el árbol están mis raíces.

Mis ancestras que velan mis pies.

Que me conectan y llevan a ellas.


Las montañas generosas me protegen.

Me cubren con su manto.

Me recuerdan que puedo llegar a ellas.

Que siempre es difícil, pero se puede.


Viene marzo y renazco.

Porque la tierra me cubre con su bosque.

Porque permanezco para quedarme.

Microcuentos para compartir

Eres viento, mamá

Suena “Viento” de las Yorkas en el parque Héctor Pino. Cierro los ojos y siento un abrazo fuerte. Siento olor a papas fritas, manos calientitas y una dulce voz que me dice: aquí estoy contigo, hija. 


Alto Rumay 

Olor a campo y los perros ladrando. Ese aire que no encuentras en Santiago. Esa brisa con olor a yuyo sobre mis narices. No se paga con nada que el paisaje de tu ciclovía sea ese. La tranquilidad es inalcanzable cuando las luces se apagan y la luna con hermanas estrellas lo iluminan todo.


Sororidad 

Soy testigo de llamadas telefónicas. Mi hija y su padre conversando. Una voz de susurro preguntando, y en respuesta “ya, ya, ya, anda nomás a Melipilla” en un tono autoritario y despectivo. Era su compañera pidiéndole algo. No dejé de pensar en eso, no dejé de mirarla con compasión y sentir y decirle a gritos: “por favor, sal de ahí”. “Toma a tu hija y arranca”. También me vi a mí. A mi yo de años atrás, la que obedecía, la misma que pedía permiso. En ese momento la rabia, la traición y la mentira pasó a otro nivel: la sororidad. 


Instinto suicida

Cuando bajo a la estación de metro, tengo ese instinto suicida de querer cruzar al otro andén. 


Bicimeditación

Preparo mi bicicleta para salir. Maipú, Agustinas, Libertad y la plaza Yungay. Olor a marihuana intermitente, ruido Santiaguino. Gente, autos, motos, camiones, micros, y al mismo tiempo, la calma de sentarse a disfrutar. Me pongo a mirar. Respiro y pienso que por un segundo, que acá no existe nada más que mi bici y yo.


Barrio meiggs

Miles de hormigas caminan de un lado a otro. Se preparan para el inicio del año escolar, el día de la mamá, el día del papá, el día de la niña y el niño, así pasa también con fiestas patrias, halloween, navidad y Año Nuevo. Las mismas hormigas vuelven al otro año y en las mismas vísperas. 


Pacto de la vida adulta 

Esa noche no volvió a ser la misma. La complicidad se apoderó de nosotrxs. Cruzamos miradas, risas, el vino traspasó la confianza y supimos contar lo que faltaba por decir. Fue un pacto placentero. Un pacto secreto de la vida adulta. 

¿Cómo lidiar con la muerte?

 Cuando la muerte te azota, es un golpe duro que no logras dimensionar. Es pasar por estados que desconoces de ti, posiblemente es un momento de perderse y no saber a dónde ir. Lo más probable es que ese presente en donde estés parezca difuso, sin motivos ni objetivos. 

Una de las cosas que he aprendido de la muerte es que es importante vivirla, sentirla, llorar sin limitarse, buscar espacios y cobijos, hablar y contar todo lo que sientes, ojalá tomar una terapia psicológica y acompañarte de seres que puedan escucharte. También me ha servido conversar con personas que vivido lo mismo. Considero que los espacios en solitario, o arrancarse a otros territorios es muy contenedor. 

Es relevante que cuando pierdes a alguien que amas, puedas transformar esa presencia: con un altar, poniéndote ropa que sea de esa persona o cualquier atuendo, darle un espacio no solo en tu corazón, sino que visible y que te haga sentido. 

Cuando alguien muere, hay energías que se mueven y sin duda tu las tomas, tomar cualidades de ese ser también es una forma de transformar la muerte y hacerla parte. Y sin duda, hacer y sentir lo que te haga sentido. Al menos esto me ha funcionado. 

viernes, 14 de octubre de 2022

Las cosas que me generan placer

 Cuando me conecto con la muerte, también me conecto con la vida y pienso en todo eso que me da placer. Hice una lista y quizás me falten, porque siempre aparecen cositas nuevas que me van llenando de el placer de disfrutar lo que es la vida:

1. Bañarme 

2. Hacer pipí 

3. Hacer caca

4. Masturbarme o tener sexo.

5. Acariciar

6. Decir que quiero mucho o que amo 

7. Que me digan que me quieren mucho o que me aman 

8. Un abrazo de mi hija 

9. Compañía de mis perritxs 

10. Besitos 

11. Abrazos 

12. Lengüetazos de mis perritxs 

13. Comer rico 

14. Viajar 

15. Que me saquen a pasear 

16. Que me apañen mis panoramas 

17. Que me inviten a apañar 

18. Dormir 

19. Sacarme los zapatos 

20. Escuchar pajaritos 

21. Observar pajaritos 

22. Fotografiar pajaritos 

23. Observar honguitos 

24. Fotografiar honguitos

25. Utilizar mis guías de campo 

26. Estudiar materias nuevas 

27. El gusto de perderme 

28. Tomar mate 

29. Comer honguitos 

30. De repente dar una pitiada 

31. Que mis perrtxs se acuesten conmigo 

32. Olor a casa limpia 

33. Olor a pan recién horneado 

34. Escuchar podcast interesantes 

35. Conversar con personas interesantes 

36. Que me comprendan 

37. Que se den el tiempo de estar conmigo 

38. Que me hablen con sinceridad 

39. Abrazar un árbol 


Y quizás tantas cosas más que no recuerdo en este momento, pero de seguro que muchxs comparten porque conectarse con el placer es dar lugar a disfrutar y sentirse bien. 


Bitagolondrinas 

domingo, 18 de septiembre de 2022

Perderse para encontrarse

 Leyendo “Una guía sobre el arte de perderse” de Rebecca Solnit me encontré con estas frases del principio de la obra  que me hicieron mucho sentido:


“Las cosas que deseamos son transformadoras , y no sabemos, o bien solamente nos creemos que sabemos, lo qué hay al otro lado de esa transformación. El amor, la sabiduría, la gracia, la inspiración: ¿cómo emprender la búsqueda de cosas que, en cierto modo, tienen que ver con desplazar fronteras del propio ser hacia territorios desconocidos, con convertirse en otra persona?” 


“Calcular los elementos imprevistos quizá sea precisamente la paradójica operación que más nos exige la vida que hagamos”.


Cuando deseamos cosas, sin duda son un objetivo que queremos cumplir, pero no sabemos qué pasará tras llegar a la meta. Muchas veces vienen fantasmas a nuestras mentes y deseamos/pensamos que ojalá sean de la manera que lo sentimos, sin embargo, traspasando esa meta, sabremos lo que realmente es. 


Pensando en esa valentía que debemos tener al traspasar territorios desconocidos, a avanzar estando “en guardia” y haciendo un sentir, ese que nos sale desde adentro y nos permite remover toda la pasión que llevamos. Quisiéramos tener una bola de cristal y conocer que nos depara el futuro, por eso las cartas, los astros, el horóscopo, ¿y donde dejamos que la vida nos sorprenda? Aprecio las sorpresas, traspasar territorios e ir más allá. Como cuando vas a otro país y todo es distinto a tus costumbres. Y conversas con personas de ahí y vas sintiendo que todo es nuevo, porque todo es comparable con los territorios de donde vienes. 


Atreverse es perderse, sin darle muchas vueltas, porque esas mismas te llevan a dudar y quedarte quietx. La comodidad siempre es calientita, te mantiene con una cobija por la que no entra nada más que calorcito seguro, ¿y si te sacas la mantita? ¿Quizás descubras que el viento renueva tu cara? ¿Qué el frío también es sutil? ¿Qué quizás te permita moverte a buscar otro lugar seguro? ¡Hasta quizás mejor del que ya tienes! Atreverse desde lo desconocido es sortear olas en el mar, unas grandes, medianas o pequeñas, que quizás te puedan botar, pero que podrás levantar o quizás no,¿tiene algo de malo caerse? ¡Esa caída es volver a empezar! ¡Es muerte! Es un nuevo ciclo que acaba de empezar y que estás preparadx, porque ya sorteaste perderte, caminaste sin sentido y encontraste hasta encontrarte.


No temer a pasar nuevos umbrales y desde ahí volver a perderse para encontrarte una y mil veces. 


Bitagolondrinas 



martes, 4 de enero de 2022

La mente es más fuerte

Mis 32 vinieron a enrostrarme que por más que sienta y desee vivir el presente, vienen recuerdos del pasado que me generan ansiedad. Porque sigo pensando en cómo será mi futuro, qué me deparará o qué pensará tal o cual persona. He asumido que estoy llena de prejuicios que no dejan de trabajar mi mente. Estos traen consigo imaginarios que no me permiten avanzar lo que quisiera. A veces pienso que la mente me estanca, que no me permite desaprender y darle con todo a lo que voy sintiendo en el día. 

Mente ha jugado y me juega malas pasadas. 

Por eso, cuando siento que ya no puedo, confío en 🍄🍄 y que serán mis aliados para resetearme y darle cura a eso que no me permite avanzar. 

sábado, 17 de abril de 2021

Diferenciar lo que me causa ansiedad de lo que me hace bien

 Cumplir un año más suele ser un nuevo viaje y asumir que va procesando momentos de la vida. Un nuevo año de vida me ha hecho entender que mi entorno, si no me hace bien, debo dar un brazo al costado. Es necesario comprender que muchas veces somos frágiles y que caemos en relaciones que nos generan ansiedad, que nos hacen depender, pero cuando el camino ya es recorrido, hay más facilidad para identificar aquello que nos hace mal. Este nuevo año he decidido rodearme de personas que entreguen cariño genuino, que me comprendan, que estén presentes y que haya libertad para escoger. La importancia del sentirse bien, de qué tu guata hable por ti y te diga que ahí no es, es valioso. Si genera ansiedad, ahí no es. El no hacer las cosas por el qué dirán, sino porque realmente la sientes, porque te hacen bien. Esa forma de vida te hará escoger y llevará por el buen camino.