domingo, 6 de octubre de 2019
Conexión profunda
He sentido el dolor, la rabia, la alegría y la pena profundamente. Siento que mi vida está totalmente desarticulada. Necesito armarla, re-armarla e ir engranando piezas que están como un rompecabezas. Me siento totalmente perdida. Me falta mi madre, ya no tengo centro, no tengo luz, no tengo sentido. Ningún discurso esperanzador me sirve. Tengo mucho miedo también a perder parte de los seres que amo. Quizás yo no le tenga miedo a la muerte, si le tengo pánico a perder, a saber qué pasaría con mi hija. Ya no tengo un fin claro. Voy armando mi vida a partir de lo que vaya saliendo. Esa es mi vida hoy. Mi objetivo es sentirlo todo. Hoy amé profundamente el olor a la lavanda, a la flor que estaba en el parrón de la casa de la tía Bernarda, la casa de la infancia, con olor a campo, olor a mami, a tierra. Ya pasó un mes y no puedo dejar de extrañar. No puedo cantar “corazón partio” sin ponerme a llorar. Mi corazón está partio, profundamente partio. Mi hermana dice qué hay que dejar soltar a mi mamá y yo nunca la quise soltar, no me despedí, no le dije mis últimas palabras. Lloro de dolor, lloro de rabia, lloro de desesperación, rio de lo loco, siento mi corazón, lo capto todo. Hoy día en la sesión de reiki pude ver colores, pude conectarme, quiero que todo pase y sé profundamente que no pasará, qué ya nada es igual, nada, realmente nada.
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